
El otro día el teléfono me sorprendió con una selección de fotos que armó y tituló Entre los árboles. Me pareció un título tan hermoso! Y también me hizo recordar el día que conocimos el parque nacional de la Suiza Sajona, que queda muy cerca de Dresde (Alemania), en marzo del año pasado. Es un paisaje de rocas y más rocas, bellísimo, un lugar soñado para escaladores, pero también para ciclistas y senderistas. Caminar por sus bosques es resignificar los escenarios de los cuentos de los hermanos Grimm. Dos folcloristas alemanes recopilan relatos orales y populares en un libro al que titulan Cuentos de la infancia y del hogar, y ciento setenta años después, esos mismos escenarios y personajes van a formar parte del imaginario de una niña latinoamericana.








Es un lugar que no está muy difundido y realmente vale la pena conocerlo, sobre todo si hay interés en la naturaleza y el senderismo. Por ejemplo es una muy buena opción si se va a ir a Praga, que está a solo dos horas en tren. Y de Dresde a solo media hora en tren. En fin, el dato me lo pasó una querida amiga, lo comparto por acá también para que siga dando vueltas por ahí.
Coda 1. Viendo estas viejas fotos también aparecieron las de Dresde. El contraste arquitectónico de esta ciudad es espectacular. Conviven esos monstruos de hormigón hermosos, herencia del brutalismo de posguerra de la Alemania Oriental, con edificios barrocos, la mayoría reconstruidos luego de los ataques aéreos que sufrió la ciudad durante la Segunda Guerra.




Coda 2. Que quede este objeto perdido acá brevemente registrado: la película The Brutalist (2024), de Brady Corbet. La apuesta puede ser pretenciosa, de hecho lo es, pero sobre todo es desaforada y no da concesiones a nada ni a nadie (quiero decir, ni al público, ni a los productores, ni a los jurados de premios), y eso creo que se ve poco en el cine de grandes presupuestos. Son cuatro horas que tienen sus grises y desarticulaciones, pero el desenfreno caracteriza a toda la película, y eso es hermoso.
