
Nell Leyshon nació en 1962 en Glastonbury, un pequeño pueblo de Gran Bretaña conocido a partir de los años setenta como el Woodstock inglés por su icónico festival de música contemporánea. Es novelista y dramaturga. Hace poco fue invitada al Festival Internacional de Literatura de Buenos Aires (FILBA) y tuve la hermosa oportunidad de conocerla y entrevistarla. Para quienes no lo conozcan, el FILBA es un evento cultural maravilloso. Este año se celebró la 16a edición, fueron cuatro días en los que participaron más de cien escritores nacionales e internacionales en charlas, entrevistas, performances, lecturas, recorridos por librerías y hasta por el Cementerio Británico entre varias actividades más, todas gratuitas. En tiempos en los que la cultura, el arte, la educación (y tantas áreas más) son constantemente denigrados, atacados y menospreciados por el gobierno y sus acólitos, espacios como el FILBA se resignifican, se vuelven un refugio frente a tanto odio y, por qué no, un espacio de encuentro y resistencia.
Leyshon tiene publicadas en castellano cuatro de sus novelas, todas por Sexto Piso: Del color de la leche (2013), El show de Gary (2016), El bosque (2019) y La escuela de canto (2022). La primera que leí fue Del color de la leche y creo que sigue siendo mi favorita y también una excelente puerta de entrada a la obra de una escritora fascinante.

este es mi libro y estoy escribiéndolo con mi propia mano. en este año del señor de mil ochocientos treinta y uno he llegado a la edad de quince años y estoy sentada al lado de mi ventana y veo muchas cosas. veo pájaros y los pájaros llenan el cielo con sus gritos. veo los árboles y veo las hojas.
Estas son las primeras líneas de la novela, la que escribe es Mary, protagonista de esta historia tan inolvidable como conmovedora. Y no, no es que esta novela no haya sido corregida por nadie y a eso se deban los “errores” de la cita transcripta, sino que se trata de una decisión estética de Leyshon (gran desafío para la traducción que Mariano Peyrou supera de manera brillante). La gramática es otra, no responde a los parámetros convencionales, pues hasta hace pocos meses Mary era analfabeta y vivía en condiciones precarias junto a sus padres, su abuelo y sus tres hermanas en una pequeña granja inglesa, dedicando todo su tiempo a los duros trabajos propios del campo. Hasta que un día, por orden de su padre, debe mudarse a la casa del vicario del pueblo para ser dama de compañía de su esposa, gravemente enferma. Un mundo nuevo se abre para Mary a medida que se adentra en su nuevo hogar: conoce lo que son las sábanas, los cubiertos, la ropa limpia. Frente al desconcierto de la mucama que le pregunta cómo puede vivir sin saber la hora, Mary le responde: “nos levantamos cuando hay luz, nos acostamos cuando está oscuro. los animales no tienen relojes y parece que se apañan”. Es inteligente y curiosa, pero sobre todo su picardía la caracteriza y deslumbra a todos los que la rodean. Incluso a quienes se vuelven peligrosos. La conexión de Mary con el entorno es entrañable, todo lo que sabe lo aprendió a partir de la observación de la naturaleza, lo que se ve reflejado en la estructura estacional de la novela. La mujer del vicario fallece, el hijo se va a Londres a estudiar en la universidad, la mucama es despedida. Quedan solos Mary y el vicario, y este decide enseñarle a leer y a escribir con una Biblia, como una manera de entretenerse y matar el tiempo. Quien la libera también la condena, y la tragedia no tarda en desarrollarse.
“Nunca he podido crear un personaje a partir de una descripción, tiene que ser a través de la voz”, comenta Leyshon cuando le preguntan por la construcción del personaje de Mary. No cabe duda de que esto es así. Uno de los mayores hallazgos de la novela es justamente la voz de Mary y todo su potencial: es una voz que no se va a quedar callada, nunca más, y que pondrá en palabras los abusos más atroces que los hombres comenten contra las mujeres. Como en el caso de Offred, la protagonista de El cuento de la criada, de Margaret Atwood, la escritura se vuelve el único canal posible no solo para dejar un testimonio, sino para activar una denuncia.
Sobre las otras novelas se pueden leer unas líneas que escribí para el blog de Eterna Cadencia, acá.

Si bien Nell habla castellano perfectamente, contamos con el apoyo invaluable de Anne-Sophie Vignolles. Charlamos sobre la escritura, la literatura, sus comienzos como escritora, el feminismo, el archivo, el teatro, entre tantos otros temas y, claro, todos sus libros.
Cumpliendo entonces una vez más con uno de los objetivos de este blog, dejo acá registrado y archivado este momento, feliz y agradecida.

Coda I. Otra de las actividades de las que participó Nell fue «La gramática de la crueldad», junto a Carlos Gamerro, moderada por Ana Wajszczuk. Fue una charla interesantísima en la que ambos escritores dialogaron sobre las voces que se les aparecen mientras escriben, la pasión que comparten por Shakespeare, sus opiniones sobre las Malvinas y varios temas más. Puede verse acá.
Coda II. Hace poco vi la película Ellas hablan (2022), de Sarah Polley, una directora canadiense para seguirle el rastro. Un grupo de tres generaciones de mujeres de una comunidad menonita denuncian los abusos que sufren por parte de los hombres con los que conviven y se reúnen para decidir si se quedan donde están o se van a vivir a otro lugar acompañadas por sus hijxs. Quieren hacer una votación y también dejar un registro de lo que opina cada una, pero no saben leer ni escribir. Por eso le piden al maestro de la comunidad (que no participa de los abusos que cometen los otros hombres) que las acompañe durante toda la reunión como testigo y escriba. El analfabetismo femenino es un tema que me interpela, Leyshon lo aborda magníficamente en Del color de la leche. Poco conozco a nivel histórico, mucho menos sobre lo que sucede hoy en comunidades en las que sigue más vigente que nunca. Me dejo una nota acá, para seguir indagando, juntando información.
