Qué encanto irresistible el de las listas. Desde esos versos con la enumeración inolvidable del escudo de Aquiles a otro caso ineludible si de listas literarias hablamos: aquella de los animales de la enciclopedia china Emporio celestial de conocimientos benévolos, citada por Borges en «El idioma analítico de John Wilkins». O una que me tiene fascinada desde que la leí: el catálogo de la subasta «Recuerdos de Claudette Wells», de la novela Tiene que ser aquí, de Maggie O´Farrell.
Vamos a la lista que nos compete en este posteo. Así como el año pasado armé por jugar nomás una lista con 26 rosas originada por el aniversario matrimonial correspondiente, este año tocó bodas de azabache. Difícil pero no imposible, el objetivo es entonces una lista con 27 ítems azabaches. Allá vamos.
1. ¿Qué es el azabache? Un mineral orgánico, una madera fosilizada de la época jurásica. Por su belleza fue usado para la joyería, y existen historias que hablan de sus poderes protectores. ¿A quién se le puede ocurrir para un aniversario de bodas?
2. Azabache. Novela escrita por Anna Sewell y publicada en 1877 con el título original de Black Beauty, se convirtió en uno de los libros ingleses más vendidos de la historia. El libro trascendió por ser un buen ejemplo de cómo tratar a los animales y también a las personas y además por la originalidad del punto de vista: está narrado desde la perspectiva del caballo en una suerte de autobiografía.

3. Yo sé lo que sé. Ya que estamos con caballos sumo este libro que es uno de mis favoritos del año pasado. Escrito por Kathryn Scanlan y traducido por Daniela Bentancur, cuenta la historia de Sonia, una entrenadora de caballos. Scanlan la entrevista y a partir de estos registros arma una serie de breves relatos, tan contundentes como despojados, que nos acercan a un mundo de hombres y a la lucha de una mujer que desea habitarlo.

4. Black or White, temazo de Michael Jackson de 1991. El nivel de producción del videoclip es tremendo. Me había olvidado de este verso: «I’m not going to spend my life being a color».
5. Treme, una de mis series favoritas, todo lo que hace David Simon siempre es brillante. Treme es un barrio de Nueva Orleans y la serie comienza tiempo después del paso del huracán Katrina por el lugar, donde todos están tratando de reconstruir sus casas, de seguir con sus trabajos, de recuperar sus vidas. La comida y la música tienen un lugar destacado, pero también los vínculos, la política y la discriminación.

6. Chocolate Águila. De chica me encantaba ver propagandas. Me sabía los diálogos, cantaba los jingles. Es que había propagandas que realmente eran películas cortitas. Pero llegó el zapping y rápidamente en cuanto el programa iba al corte algún adulto cambiaba de canal. Esta es una de mis favoritas, esperaba ansiosa el final que, claro, había visto ya cientos de veces.
7. Dyango Unchained. No el cantante español sino la película de Quentin Tarantino de 2012. Otro que todo lo que hace me parece genial. Pero esta es una de mis favoritas. Una película sobre la esclavitud, los cazarrecompensas, los campos de algodón, el amor, la lealtad, la ambición y tanto más con la mirada incomparable de Tarantino.

8. Un paseo con Mary Poppins. Bellísima versión en blanco y negro de este clásico inolvidable de Pamela Lyndon Travers con ilustraciones troqueladas o papercut. El texto por momentos no acompaña, pero es una historia conocida y acá el atractivo está en lo visual.


9. The Underground Railroad. Tremenda miniserie basada en la novela homónima de Colson Whitehead y dirigida por Barry Jenkins. El ferrocarril subterráneo era una red de rutas y casas secretas preparadas para ayudar a los esclavos que escapaban rumbo a los estados libres del norte. No es una historia más sobre la esclavitud en Estados Unidos, porque el enfoque es otro, las actuaciones son geniales, no hay bajada de línea ni una gota de amarillismo en las escenas más violentas, en las que Jenkins se interna sin restricciones.

10. Azabache (1960), de Homero Expósito, cantada por Julio Sosa acompañado por Armando Pontier y su orquesta. «Retumba con sangre y tumba tarumba de tumba y sangre, grito esclavo del recuerdo de la vieja Buenos Aires». Si la introducción no te hace mover las caderas o aunque sea un poquito un pie, andá a tomarte la presión.
11. Malcolm X (1992), de Spike Lee, protagonizada por Denzel Washington. Creo que fue una de las películas con las que más lloré en la adolescencia. La vi varias veces, y eso que en el videoclub te cobraban doble alquiler porque era tan larga que eran dos vhs.

12. In the darkness of the night, de Bruno Munari. Publicado por primera vez en Italia en 1956, narra la historia de un viaje por diversos escenarios: en la oscuridad, a través de un prado y en una cueva misteriosa. La combinación de recortes de papeles, transparencias, solapas, troquelados lo hace un libro bellísimo y disparador de mil posibilidades, desde lo material, lo conceptual e incluso lo onírico.



13. Blanco y negro, una de las series de mi infancia, ¿quién hubiera dicho que se llamaba Diff’rent Strokes?

14. Bielsa. Nuestro gato. Para adoptarlo nos hicieron mil preguntas y nos pidieron varias fotos de nuestra casa. Es habitual que se tomen ciertos recaudos antes de entregar a una mascota en adopción, pero esta vez fueron mucho más intensos. Parece ser que los gatos negros son muy buscados para hacer magia y gualichos, los sacrifican.


15. Los autorretratos de Vivian Maier. Recordé los autorretratos en blanco y negro de esta fotógrafa fabulosa de quien vi hace unos años una muestra en la tristemente desaparecida FOLA. Quedé encantada con todo su trabajo y, claro, con su increíble vida personal. Recomendadísimo el documental Finding Vivian Maier, anda dando vueltas por el ciberespacio como todo, o casi todo.



16. Me gritaron negra, de Victoria Santa Cruz. Qué pedazo de poema. Nada para agregar, solo escucharlo y verlo.
17. Black Mamba. Siempre va a ser ella, volvió unívoco el nombre.

18. Sara Gallardo. No había leído nada de ella y a fines del año pasado leí Enero y no pude parar, seguí con La rosa en el viento y después Pantalones azules. Espero ansiosa la nueva edición de Los galgos, los galgos que sale en estos días por Fiordo.
Manifestación de la hermosura bajo otra faz, con el vestido negro de centelleos de azabache que se perdían hacia el pie, entró como la fiera que lentamente aparece entre los pastizales y nota una anomalía, las luces encendidas, él, humillado como un colegial, el rumor de pasos descalzos en el piso superior.
Sara Gallardo, La rosa en el viento

19. Duerme, negrito. Atahualpa Yupanqui no la compuso, sino que es una canción antillana recopilada por él. Qué tema necesario e interesante el de las recopilaciones de canciones, historias populares, poemas que corren el riesgo de ser olvidados por falta de un archivo adecuado, de un Estado que comprenda lo fundamental que resulta para su identidad conservarlos.
20. Americanah, de Chimamanda Ngozi Adichie. La leí hace años, ¡qué novelón precioso! Seiscientas páginas que tienen de todo: una historia de amor adolescente de una pareja nigeriana que atraviesa el tiempo y los lugares, un blog tan duro como divertido que la protagonista escribe cuando empieza a vivir en Estados Unidos, reflexiones muchas veces incómodas sobre el rol de la mujer en la sociedad y ciertos cuestionamientos a la idea de africanidad políticamente correcta. Recuerdo que me sorprendió que en tapa apareciera la palabra «raza», concepto polémico si los hay, y también lo de «pelo afro». Pero entonces al leer la novela comprendí la referencia: nunca me había detenido a pensar en el tiempo que lxs afrodescendientes pasan en peluquerías haciéndose tratamientos para alisarse el pelo. Es terrible y doloroso.

21. Migrar, de José Manuel Mateo y Javier Martínez Pedro. Un libro acordeón bellísimo, todo en blanco y negro, publicado en 2011 por Ediciones Tecolote.


22. Tracy Chapman. Allá por los noventa, en uno de los números de la 13/20 vino un póster con Tracy Chapman y una entrevista. Recuerdo que varias de sus declaraciones me calaron tan hondo que salí a Musimundo a comprarme uno de sus cds y nunca dejé de escucharla. Es parte de mi educación musical de esos años.

23. Barack Obama. Un personaje que siempre me interesa, me conmueve lo que logró en un país tan terriblemente racista, consumista y violento como Estados Unidos.

24. Joan Mitchell. Toda su obra es fantástica. Como esta serigrafía que hizo para el libro The Poems, de John Ashbery.

25. BlackBerry. Si habrá sido fugaz su paso por este mundo. Decían que el nombre viene de la bola negra de hierro que les agregaban a los grilletes de los esclavos nuevos para que no intentaran escapar. Es inverosímil que una empresa elija un nombre que atenta contra su producto, pero cuánto de verdad hay en la relación de esclavitud que tantas veces mantenemos con nuestros dispositivos.
26. Audre Lorde. «Ahora», traducido por Gabriela Raya y María Eugenia Soler (Zindo & Gafuri, 2019).
El poder de las mujeres
es
Poder negro
es
poder humano
es sentir siempre
que mi corazón late
cuando mis ojos se abren
cuando mis manos se mueven
cuando mi boca habla
Yo estoy
¿están
Listas?
27. Blackbird (1968), de mis canciones favoritas de los Beatles. «You were only waiting for this moment to arise».
