
El otro día leí que el Museo del Prado revisó alrededor de 1800 carteles de obras expuestas y unos 27.000 textos publicados en su web para reemplazar palabras como «enano», «deforme» y «disminuido», entre otras. Entiendo que cuando forman parte de títulos originales no van a ser corregidas, pero sí cuando conforman textos contemporáneos. Qué tema interesantísimo el de la corrección política, ¿cuáles son sus límites?, ¿cuáles sus beneficios?, ¿cuáles sus excesos?
Me acordé entonces de los enanos de Diego Velázquez, pero sobre todo de esta novela gráfica fabulosa. Es un género que no leo tanto a pesar de que siempre me encuentro con sorpresas maravillosas. Las meninas, de Santiago García y Javier Olivares fue publicada por Astiberri en 2014 y desde entonces no para de ganar premios.
El libro comienza en Madrid, año 1665, con la muerte de Felipe IV, mecenas de Velázquez a lo largo de cuarenta años, realmente una figura clave en su vida, tanto laboral-artística como personal. Hay una alteración cronológica a lo largo de toda la historia que se ve cifrada en la paleta de colores, como una suerte de clave para registrar las idas y vueltas en el tiempo. Así pasan por sus páginas personajes como Foucault, Picasso, Dalí, mientras se cuentan los primeros pasos de Velázquez en la pintura, la mudanza de Sevilla a Madrid para incorporarse como pintor de la corte, sus viajes a Italia para conseguir obras de arte para el rey y ponerse en contacto con José de Ribera, más conocido como El Españoleto, y no podían faltar los secretos palaciegos.






Al final del libro se aclara que aunque se trata de una obra de ficción, se basa en datos, hechos e informaciones históricas y se lista la bibliografía consultada. Se nota el trabajo realizado, es un texto sólido, bien documentado, que ofrece muchísima información sobre la historia de una obra de arte clave de la pintura occidental y también sobre la vida de un artista fascinante.

Coda I. ¿Cómo hablar de Velázquez y no compartir a la señora de los huevos fritos? ¿Es una fotografía o una pintura?

Coda II. Hay una cantidad de libros sobre arte para chicxs que es impresionante. Claro, también hay libros que son muy malos, demagógicos, sosos. A este grupo pertenece La princesa y el pintor, de Jane Johnson. Se lo compré hace muchísimos años a mi hijo más grande. La memoria hace de las suyas y lo recuerdo como un libro lindo, divertido, una puerta de entrada para charlar sobre la pintura, los reyes, Velázquez, España… Pero hoy que lo releo no puedo más que reconocer que el texto es acartonado y las ilustraciones… feas. Y encima hay enanos llamados explícitamente enanos. (Qué mala madre, che).


Coda III. El año pasado fui a una charla que dio María Gainza, Instrucciones para escribir sobre arte, en la Casa de la Escritura, un lugar que tiene un programa de actividades realmente muy bueno. Hacia el final armó una suerte de lista, unos 14 ítems con consejos, citas, libros, películas, cuadros, muy genial, generosa, tomé nota, debería compartirlo en algún posteo. Volviendo: en una parte de la charla mostró un video que hace unos años fue viral: «Velazke, ¿yo soi guapa?«. Una narración del cuadro al ritmo del trap, un análisis brillante.
Coda IV. Si será famoso este Velázquez que hasta tiene una calle con su nombre en el bello barrio de El Cazador, Escobar.
