Anduve de aniversario, este año tocó bodas de rosas. Armé una lista totalmente random de 26 rosas.
1. La rosa de cobre. Invento de Remo Erdosain, protagonista de Los siete locos, de Roberto Arlt. Junto con Los lanzallamas, una de las novelas fundamentales y más tremendas de la literatura argentina del siglo pasado. Leí el libro en la facultad (todavía guardo los apuntes de las clases de Sylvia Saítta), en una edición que compré en Parque Rivadavia y vino fallada. Tuve que fotocopiar las últimas páginas para poder leer el final.

(Pequeña coda: 1. hace poco escuché Futurología Arlt de Fito Páez. Un poco desparejo, pero me gustó; y 2. hace unos años se estrenó por la Televisión Pública la serie Los siete locos y los lanzallamas, la adaptación estuvo a cargo de Piglia. Brillante Diego Velázquez como Erdosain).
2. Rose DeWitt Bukater. Personaje protagonista de Titanic (1997), de James Cameron, interpretado por la siempre bella y talentosa Kate Winslet. Ya ni sé cuántas veces vi esta película, en el cine, por cable, por tele abierta doblada (¡!), desde el principio, desde un cuarto, desde la mitad, solo el final…

3. «El rosal tampoco existe y es seguro que se ha muerto al irte tú». Un verso del tango «Nada» (1944), de José Dames y Horacio Sanguinetti. Uno de mis tangos favoritos, sin dudas en la versión inigualable de Julio Sosa (machirulo permitido).
4. Período rosa de Picasso. De chica tuve una etapa en la que fui fan de Picasso, leía todo lo que se me cruzaba sobre su obra y su vida, soñaba con ver el Guernica en vivo. Si bien recuerdo que me gustaba más el período azul, los personajes retratados eran bien marginales y Picasso estaba pasando una época de mucha tristeza por el suicidio reciente de un amigo, el período rosa es más amable, con sus tonos pasteles y el circo y sus artistas como tema preponderante, abarca los años 1904-1907, cuando Picasso se instala en el barrio de Montmartre, París.

5. Rosa o celeste. En la secundaria cursé un taller de antropología social. Estaba perdidamente enamorada del profesor, pero esa es otra historia. Cuando estudiamos los distintos métodos de recolección de datos, como la observación participante, la entrevista, la observación en profundidad, etc., tuvimos que salir al campo a hacer nuestra pequeña investigación. A mí me tocó visitar algunos locales de ropa para chicxs. Entraba y decía: «Hola, nació mi primito Agustín. Estoy buscando un conjunto rosa para regalarle». Por supuesto nunca compraba nada y en cuanto salía a la calle sacaba mi libreta de la mochila y anotaba las respuestas, impresiones, gestos, expresiones tratando de reproducir todo con la máxima objetividad posible.
6. La Pantera Rosa. Uno de mis dibujitos animados favoritos. Recuerdo la alegría con la que cantaba toda la presentación (fonética pura, claro) y un camisón sin mangas con la Pantera Rosa de cuerpo entero que usé hasta que el algodón quedó prácticamente transparente.

7. La bella y la bestia (1946), de Jean Cocteau. Una versión imperdible y hermosa, puede verse acá. Comienza con el propio Cocteau escribiendo con tiza los créditos de la película sobre una pizarra. E inmediatamente antes del inicio Cocteau pide un corte, «un minuto», y se proyecta este texto: «Un niño cree lo que le dicen y no lo cuestiona. Cree que una rosa cortada puede llevar una tragedia a una familia. Cree que las manos de una bestia humana que mata empiezan a echar humo y que esta bestia se avergüenza de ello cuando una joven vive en su casa. Cree otras mil cosas muy ingenuas. Es un poco de esta ingenuidad lo que te pido y, para que nos traiga suerte a todos, déjame decirte tres palabras mágicas, un auténtico ‘Ábrete sésamo de la infancia’: HABÍA UNA VEZ… Jean Cocteau«.


8. La rosa de este poema de Diana Bellessi. Está en el libro Faena, publicado por la editorial chilena Cuadro de tiza y puede descargarse acá.
Fuente de la doncella
Cómo escapar al sortilegio de esta rosa
abierta en marzo y ya perfecta el tres de abril
que engarza en su corona el rocío sutil
de la noche de otoño y huele dulcemente
como una niña esquiva tras la celosía
última del verano que así ofreciéndola
parece haber guardado su primicia y no
su despedida en el fulgor donde se cierra
ahora con el oro de otra edad mientras ella
es un milagro en rosa en pétalos de nácar
abriéndose a destiempo y asomada sola
en la ventana para hacernos imposible
no rendirnos a su frágil sortilegio.
9. Rosa de Maimará. Uno de los vinos rosados que más me gustan, de la bodega Fernando Dupont, cosechado en la Quebrada de Humahuaca. Dice en la página web: «Rosa de Maimará nace a partir de uvas Syrah y Cabernet Suavignon, puestas a macerar con sus orujos por unas horas hasta alcanzar su coloración rosada óptima. El posterior paso a barricas de roble francés para su fermentación y crianza realza sus notas frutales y le otorga complejidad a su natural carácter y frescura propias de un vino de gran altura». Chin chin.
10. La casa entre las rosas (1925), de Claude Monet. Mentiría si dijera que es mi cuadro favorito de Monet, porque toda su obra me fascina. Me guardo mis apuntes para un futuro posteo extenso.

11. Esta rosita de mi jardín. Dos o tres veces por año, el Botánico de Buenos Aires hace una pequeña feria de plantas que está buenísima, tiene mucha variedad y precios muy amigables. El año pasado fuimos a la que se hizo en noviembre y en el stand de la Asociación Argentina de Rosicultura compramos una oferta 2×1: dos rosas hermosas. Nos atendió una señora encantadora que nos dio varios consejos. Una se quedó en mi jardín y la otra se fue al jardín de mi hijo más grande.

12. El nombre de la rosa (1986), de Jean-Jacques Annaud. Vi primero la película y después leí la novela de Eco (dicho sea de paso, la busqué en mi biblioteca mientras escribía este posteo y no la pude encontrar, ni idea a quién se la habré prestado). Tengo el recuerdo de que tanto la película como la novela me gustaron por igual. Lo que sí me da muchas ganas ahora es de seguir viendo la filmografía de Annaud, por ejemplo no vi El último lobo, una peli de 2015. Voy a volver sobre esto.
13.»Rose is a rose is a rose is a rose». Famosísimo aforismo de Gertrude Stein. (Y un vino riquísimo).


14. Rosa… de lejos. Telenovela argentina de 1980, protagonizada por Leonor Benedetto, Juan Carlos Dual y Pablo Alarcón, fue una de las primeras telenovelas grabadas en color, un éxito tremendo. No la vi, pero recuerdo que mi abuela siempre la mencionaba, era una de sus telenovelas favoritas. «Esas eran telenovelas, no como las porquerías que ves vos», me decía en clara alusión a Clave de Sol o La banda del Golden Rocket.

15. La Rosa (1979). Película dirigida por Mark Rydell y protagonizada por Bette Midler. Cuenta la historia de una cantante de rock que llega a ser muy famosa y se hace adicta a las drogas y el alcohol. Está basada en la vida de Janis Joplin. La primera vez que la vi quedé totalmente impactada, lloré toda la película. Así empecé a escuchar a Janis Joplin, a Hendrix, a The Doors. A veces me da una suerte de envidia la posibilidad que tienen lxs chicxs hoy de escuchar lo que quieren por internet, Spotify, etc. No es envidia en verdad, no sé cómo llamarlo, pero no puedo evitar recordar lo costosos que eran los casetes y cds, todo lo que ahorraba para ir a Musimundo o al Parque Rivadavia. También me acuerdo de pedirle al amigo de una amiga de otra amiga que me grabara tal o cual disco.

16. Rosa Luxemburgo. Figura clave del siglo XX para el marxismo, para el feminismo, totalmente ineludible. Estuve picoteando algunas de las cartas de este libro (Vivo más feliz en la tormenta, publicado por Rara Avis), son bellísimas. Vengo armando un futuro posteo más extenso, pero no podía dejar de incluirla en esta lista.
Muchas, muchas gracias por la lluvia de rosas que cayó hoy sobre mí. La mayoría seguían estando hermosas y están en agua sobre la mesa. Toda la habitación tomó una noble apariencia gracias a ellas. Solo me entristece que hayas saqueado tu jardín por mí, ahora ya no estás entre rosas, y eso me duele.
Carta a Clara Zetkin, Berlín-Friedenau 14 de julio de 1910

17. El farmer. Obra de teatro basada en la novela homónima de Andrés Rivera, que cuenta el exilio de Rosas en Inglaterra. Dirigida, adaptada y protagonizada por Pompeyo Audivert y Rodrigo de la Serna. La vi hace varios años y nunca la olvidé.

18. The Rose and Rose Stalk (1969), de David Hockney. Es uno de los 39 grabados que Hockney hizo para el libro Six Fairy Tales from the Brothers Grimm (1970), la selección de los cuentos también es suya. Se dedicó un año entero a este trabajo y empleó tres técnicas distintas: aguafuerte, aguatinta y punta seca. Esta rosa ilustra el cuento «Fundevogel», conocido en castellano como «Piñoncito». En varias entrevistas Hockney confiesa ser un enamorado desde muy chico de estos cuentos, y agrega: «Estas pequeñas historias son fascinantes, contadas en un lenguaje y un estilo muy, muy simples, directos y sencillos. Fue esta simplicidad lo que me atrajo. Cubren una gama bastante extraña de experiencias, desde lo mágico hasta lo moral».


19. El rosal de un haiku de Basho.
Mirad bien la luna
antes de que corten los rosales
de la orilla.

20. Rosa chicle. Hace poco, ordenando unas cajas de viejos papeles, encontré el desgrabado de un teórico de Teoría y análisis literario de Jorge Panesi del 11 de mayo de 2006 (una materia introductoria de la carrera de Letras de la UBA). No fue un teórico más, más bien fue uno inolvidable: Fogwill fue como invitado. Ahí lo escuché por primera vez contar que trabajó para Bazooka. Contó que le pagaban 50 dólares por chiste y 30 por horóscopo. «Me senté a escribir en la máquina a bolita y empecé. Salieron 7 chistes. De los 7, les gustaron 5. Escribí 10 horóscopos, les gustaron 8. Al día siguiente escribí 3 chistes. Al otro día, escribí uno. Y no se me volvió a ocurrir un chiste más. Me volví loco». Después contó que conoció a un muchacho con quien escribió unos 120 chistes más, «inspirados» en las revistas Selecciones y Condorito. «Fuimos mita y mita», según Fogwill.

21. «Rosa, Rosa». No podía faltar este clásico de Sandro del año 1969. Cuenta Pablo Alonso, autor del monumental La música de Sandro (publicado por Gourmet musical): «Alguna vez, Sandro explicó la letra, plena de melodrama bolerístico (“Nunca pidas que mi amor se muera; si algo ha de morir, moriré yo por ti”), como una analogía entre la mujer y la flor. Ciertamente, la rosa ya había aparecido para entonces en varias de sus canciones: “tendrás quién te lleve las rosas” (Como lo hice yo), “poemas, amor y rosas” (Tengo), “como una rosa desecha por el viento” (Así) y Lluvia de rosas».

22. Elisa, la rosa inesperada. Una novela de Liliana Bodoc que la autora imaginó y escribió durante un viaje, o parte de la escritura vino después, o como si acaso importara el orden. Puede leerse la bitácora del viaje acá. La novela cuenta la historia de Elisa, una joven que creció entre versos de cumbias y pilas de ropa almidonada a la espera de la plancha, hasta que decide empezar a vivir su propia vida, a tomar sus propias decisiones, y emprende un viaje al norte del país que la hará vivir situaciones peligrosas en más de una ocasión, pero que también le permitirá descubrir quién es.
Mirar al otro lado del que todos señalan,
porque es allí donde crece la rosa inesperada.Conrado Nalé Roxlo (fragmento)

23. Rosa mosqueta. Tenemos familia en El Bolsón, así que vamos bastante seguido. Las propiedades de la rosa mosqueta parecieran ser infinitas, y cada vez que vamos resulta que inventaron un nuevo producto. Podría armar una lista a lo Bubba Gump: shampú de rosa mosqueta, jabón de rosa mosqueta, mermelada de rosa mosqueta, jugo de rosa mosqueta, té de rosa mosqueta, crema facial de rosa mosqueta, queso con rosa mosqueta, rosa mosqueta disecada para ponerle al mate, crema corporal de rosa mosqueta, licor de rosa mosqueta, aceite esencial de rosa mosqueta, confitura de rosa mosqueta y así. Crece en cualquier parte, incluso al costado de la ruta, e invade todos los jardines. Desde hace un tiempo hay zonas en las que es considerada una plaga. Y yo que no puedo hacer que sobreviva una plantita en mi jardín.
24. Un soneto de Sor Juana «En que da moral censura a una rosa, y en ella a sus semejantes».
Rosa divina que en gentil cultura
eres, con tu fragante sutileza,
magisterio purpúreo en la belleza,
enseñanza nevada a la hermosura.Amago de la humana arquitectura,
ejemplo de la vana gentileza,
en cuyo ser unió naturaleza
la cuna alegre y triste sepultura.¡Cuán altiva en tu pompa, presumida,
soberbia, el riesgo de morir desdeñas,
y luego desmayada y encogida.de tu caduco ser das mustias señas
con que con docta muerte y necia vida,
viviendo engañas y muriendo enseñas!
25. Guns n’ Roses. Una de mis bandas favoritas de la adolescencia. Nunca volví a escuchar música con la misma entrega que en esa época. Nos pasábamos horas en el living de la casa de una amiga tomando mate (cuando no tereré), fumando y escuchando en riguroso orden un único cd, mientras leíamos el librito con las letras y ensayábamos posibles traducciones. Me acuerdo del impacto que me causó «November Rain». Todavía me emociono al escucharla.

26. Las rosas de Orwell. Un libro fascinante de Rebecca Solnit sobre la vida de George Orwell, un personaje multifacético y un eterno cultivador de rosas. Solnit no se queda en el tiempo de Orwell ni tampoco en su vida, sino que va encontrando pequeñas excusas, si se quiere, para escribir sobre el cultivo de rosas de Colombia, la fotógrafa Tina Modotti, la obsesión de Stalin por que en Rusia crecieran limones y otros temas igual de apasionantes.
Plantar un árbol, en particular uno de larga vida y madera noble, es un regalo que podemos hacerle a la posteridad prácticamente gratis y sin apenas molestias, y si el árbol arraiga perdurará mucho más que los efectos visibles de cualquiera de nuestras otras acciones, buenas o malas.
George Orwell

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