
Son muchos y variados los estudios y papers que confirman que para tener un cerebro saludable hay que hacer sobre todo dos cosas: actividad física y aprender algo nuevo. Me interesa pensar en este posteo sobre el segundo punto. Hay quienes incluso aseguran que aprender algo nuevo requiere tal concentración en el momento presente que tiene más de un punto en común con la práctica del mindfulness y comparte con este gran parte de sus efectos.
Este capitalismo salvaje –y sus pilares de utilidad, productividad y rendimiento– nos hizo creer que debemos hacer varias cosas a la vez. El famoso multitasking. Pero ¿realmente podemos hacer varias cosas a la vez? ¿A qué costo? ¿Con qué nivel de compromiso?
La verdad es que podemos procesar solo una cantidad limitada de información. Cuando hacemos una única tarea, cuando estamos verdaderamente concentradxs, el mundo exterior queda suspendido. Es similar a cuando entramos a una sala de cine a ver una película (celulares apagados, claro). Y es precisamente este momento el más fértil para que fluya la creatividad, para cuestionar límites y expandirlos, para conocernos mejor.
En estos días de balances y proyección de objetivos para este 2023 recién estrenado, veo que en mi lista de cosas nuevas, de cosas aprendidas, destaca una actividad que me llevó su tiempo empezar, ya sea por cuestiones de horarios, porque no me animaba, porque tenía mucho trabajo, en fin, las excusas de siempre; y esa actividad nueva, que aprendí durante el 2022 (y sigo aprendiendo, claro), es alfarería.

Empecé en enero en un taller de Palermo que se llama Fango. Mi primera opción en realidad era otro taller, Se torna cacharro, pero no tenían lugar. No quise perder el impulso y me anoté igual. Hice dos meses en Fango y me cambié en cuanto me dijeron en Se torna que había una vacante libre.
Aprender alfarería es fantástico. Una vez que entro al taller y cuelgo la mochila en el perchero, el mundo se detiene. El proceso lleva tiempo, paciencia y cierta resistencia a la frustración. Centrar la pieza en el torno se complica, cuando la elevaste hasta donde querías de repente se viene abajo porque la base era muy chica y hay que empezar todo de nuevo, el esmalte que elegís no es lo que imaginabas cuando la pieza sale del horno y así mil situaciones más.




Estas son algunas de las primeras piezas que hice, todas tienen un error: o no están centradas, o el esmalte no cubrió bien, o están un poco desbocadas, o el color no es lo que me imaginaba. Pero el proceso estuvo buenísimo, y la mayoría las voy regalando y hay algo muy agradable y cariñoso cuando regalamos algo que hicimos con nuestras propias manos que me conmueve, me gusta mucho.
Aprender alfarería también me llevó a recordar dos cosas. Primero, un taller de dibujo, pintura y cerámica al que fui durante varios años cuando iba a la primaria. Se lo comenté a mi tía Tony y ella, que tiene un dos ambientes cual bolso de Mary Poppins, me mostró un regalo que le hice en ese taller y ella conservó durante todos estos años. Segundo, un mural que hicimos con María Moreno en la terraza de una casa que ya no habito. Mientras reviso todos mis archivos buscando alguna foto (y me quiero matar porque no encuentro ninguna que esté buena) me pregunto si los dueñxs nuevxs lo habrán conservado.




Bueno, se me hizo un toque autobombo este posteo pero no era esa la intención, sino más bien contagiar el entusiasmo necesario para encarar una actividad nueva. Escuchar testimonios del tipo «Antonia tiene 74 años y está aprendiendo japonés, ya va por el nivel 4» la verdad que a mí me inspiran.
Y no podía faltar una pequeña coda. Vi la película The Colour Room, de la directora australiana Claire McCarthy. Cuenta la vida de la ceramista y feminista inglesa Clarice Cliff. Es una peli chiquita, por momentos tendenciosa, pero una buena oportunidad para conocerla a Cliff, figura clave de los años 30 con sus piezas que lograron gran popularidad al tiempo que reflejaban la interpretación de Cliff de los movimientos artísticos y vanguardias de comienzos del siglo XX. Más info en el Victoria & Albert Museum.


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