Querido Carlino

Giangiacomo Feltrinelli (1926-1972) nació en Milán, en una de las familias más ricas de Italia. Desde muy joven se interesó por la lectura de la obra de Marx, las condiciones de trabajo de obreros y campesinos y la lucha contra el fascismo. Se afilió al Partido Comunista Italiano y en 1955 fundó la editorial que lleva su apellido (hoy un grupo editorial con un catálogo inmenso y más de cien librerías). Construyó un catálogo clave para el pensamiento de los años sesenta y setenta: con colecciones sobre economía y ciencias sociales (clásicos del Iluminismo, la Revolución rusa, «nuevas versiones» de la historia italiana, grandes pensadores de izquierda) y también de literatura (fue el primero en publicar El doctor Zhivago, de Boris Pasternak), a precios económicos y con tiradas de miles de ejemplares. ¿Acaso el Spivacow italiano?

A fines de los años sesenta renuncia al PCI y se vincula con los sectores más aguerridos de la izquierda italiana. Pasa a la clandestinidad. Muere en marzo de 1972, cuando trepado a una torre eléctrica intentaba colocar unos explosivos que se activan por accidente: el objetivo era dejar sin luz a medio Milán.

La carta elegida para compartir en este posteo se la envía a Carlo, su único hijo, cuando este tenía ocho años. Puede leerse en cada línea la angustia con la que le escribe por no poder verlo, pero también la certera convicción de que el camino elegido así se lo exige, y elige aceptarlo.

Puede encontrarse en el libro que Carlo escribirá casi treinta años después, luego de más siete años de investigación sobre la vida de su padre: Senior Service. Biografía de un editor.

Va entonces la carta y una pequeña coda.


29 de enero de 1970

Querido Carlino:

Antes que nada muchísimas felicidades por tu cumpleaños. Espero que mami te haya organizado una bonita fiesta. Siento mucho, me entristece no poder estar ahí contigo. Pero, por desgracia, estoy lejos y es probable que tenga que seguir estándolo durante algún tiempo. Hace tiempo traté de explicarte que el mundo, lo mismo que Italia, está dividido en dos categorías de personas, en dos clases: los que tienen dinero, tierras, fábricas y casas, y los que no tienen dinero y deben trabajar como animales para ganar algún dinero, poco, con el que muchas veces ni siquiera consiguen vivir. Los que tienen dinero, fábricas y tierras se vuelven cada vez más ricos haciendo trabajar a los obreros y aprovechándose de su trabajo. Es evidente que entre los patronos y los obreros hay siempre una lucha que de vez en cuando se vuelve especialmente dura y violenta. Entonces los patronos enrolan a los fascistas, a los delincuentes comunes, llaman a la policía y a los carabineros. Esto es precisamente lo que está sucediendo hoy.

Tú sabes que papá está del lado de los obreros, que le parece injusto que un obrero deba trabajar para enriquecer al patrono. Y como tu padre está del lado de los obreros, aunque tenga dinero, y, además, con este dinero imprime y publica libros que defienden la causa de los obreros, los patronos, los ricos, han organizado una violenta campaña contra él. Todo esto forma parte de una batalla más grande entre los patronos y los ricos, y los obreros y los campesinos. En Italia esta batalla se ha vuelto hoy especialmente intensa, dura y violenta. Y tu papi está metido hasta el cuello en esta batalla, en esta lucha. Es una batalla contra las injusticias de los patronos y por la libertad, para que la gente pobre, los obreros, tengan por fin una vida digna y puedan llevar a sus hijos a la escuela.

¿Cuánto durará esta batalla, esta lucha? No lo sé, Carlino. Esperemos que no mucho, esperemos que el día de mañana tú puedas vivir en una sociedad, en un país, donde todas estas injusticias ya no existan. Y también por esto, para que un día puedas vivir tranquilo, estudiando, trabajando para ti mismo y para los demás, y no solo para ganar dinero, yo y otros muchos amigos y compañeros luchamos contra los patronos, contra el fascismo, contra las injusticias.

Espero no haberte aburrido con esta explicación, pero quería que supieras por qué he tenido que irme, para qué y por qué luchamos. Había empezado esta carta felicitándote por tu cumpleaños. Muchísimas felicidades, Carlino. Para ti tampoco será un año fácil. Mami me ha escrito diciéndome que has sacado muy buenas notas en el colegio: estoy muy contento y muy orgulloso de ti. Sé que te gusta mucho el colegio al que vas ahora, tus amigos, tu profesora. Está bien que estudies y aprendas muchas cosas. Así podrás razonar siempre por ti mismo. Si en los próximos meses tengo un poco de tiempo, trataré de escribir para ti una historia de Italia. La que te enseñan en el colegio está completamente equivocada y hecha a propósito para confundir las ideas.

Yo estoy bien. Estas semanas estoy estudiando y trabajando mucho: por la noche siempre estoy muy cansado.

Bueno, Carlino, te abrazo con infinito amor,

tu papi


Giangiacomo Feltrinelli jugando al baloncesto con Fidel Castro.

Coda: algunas puntas para seguir leyendo sobre los Feltrinelli:

* Una entrevista a Carlo Feltrinelli sobre el mundo pospandemia y también un balance después de haberse cumplido 10 años desde que compró la editorial española Anagrama. Declara Feltrinelli: «En ese contexto tecnológico, basado en la dependencia y la manipulación, el libro es todavía un antídoto fuerte». Un romántico empedernido. Lo que se hereda…

* Una entrevista a Inge Feltrinelli en la que cuenta, mientras entrelaza un paralelismo entre el pasado y el presente, cómo fue hacerse cargo de la editorial luego de la repentina muerte de Feltrinelli. 

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