Había una vez un cazador

Hoy fue un día de demasiadas palabras. Demasiados audios, demasiados llamados, demasiadas reuniones. Me acordé de mi abuela; cuando amanecía verborrágica y antes de llegar a la cocina para desayunar ya le estaba contando alguna historia o lo que pensaba hacer durante el día, ella levantaba la mirada al cielo (era una gran performer) y decía: «¿Cómo puede ser que exista gente a la que no le gusta estar sola? Con lo hermoso que es el silencio».

Para hoy elegí un libro sin palabras. C’era una volta un cacciatore, de Fabian Negrin, ilustrador argentino que desde hace años está radicado en Milán.

Bueno, en realidad empieza con este texto, que dice algo así como: ¿Adónde vas, cazador?/ ¿Buscas problemas o buscas amor?/ Cazador, ¿adónde vas?/ Si mueres, lo sabrás.

Y no pienso arruinar con palabras lo que sigue, que es una selección de las páginas que creo más significativas de esta historia maravillosa.

Así termina y no me da mi italiano impostado y gesticular para arriesgar una traducción. Quien quiera saber qué dice, lo buscará.

C’era una volta un cacciatore queda entonces orbitando en el mismo universo de Oso y de On Body and Soul.

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