
Seguí nomás con Maggie O’Farrell. El argumento es atrapante: un día, Iris recibe un llamado desde el viejo hospital psiquiátrico de Cauldstone, en Edimburgo. Frente al inminente cierre del lugar, debe hacerse cargo de su tía abuela Esme Lennox. Sin saber muy bien cómo ni por qué, Iris pasa de asegurar que su abuela era hija única a tener a esta desconocida viviendo en su casa.
¿Quién es Esme Lennox? ¿Por qué vivió durante sesenta y un años, cinco meses y cuatro días abandonada en un psiquiátrico, olvidada por su familia, cuando en verdad parece una anciana encantadora? Con lo poco que le va contando Esme más los recuerdos confusos de su abuela Kitty, Iris reconstruye la historia de estas dos hermanas que vivieron la infancia en la India y la juventud en Escocia. A medida que la verdad se va revelando, Iris descubre antiguos secretos familiares que de diversas maneras la llevaron a ser quién es y, a la vez, le dan una oportunidad única para cambiar.
Solo somos recipientes a través de los que pasan identidades, decide la anciana. Somos rasgos prestados, gestos, hábitos, que luego transmitimos a otra persona. Nada es nuestro. Venimos a este mundo como anagramas de nuestros antecesores.
La verdad que me gustó más Instrucciones para una ola de calor, aunque no sé bien para qué sirve la comparación. Como sea, queda más O’Farrell para seguir leyendo.
1 comentario