
Origen de este ejemplar: lo compramos en un vivero de Tilcara, en el verano de 2009. Temerosos de que no pasara los controles del aeropuerto salteño General Martín de Güemes, se las ingenió para no mostrar documentos y llegar sano y salvo a Buenos Aires. Es cierto que no tenía estas medidas, su composición era apenas de dos o tres bracitos, y habitaba una maceta diminuta. Con el paso del tiempo, sus hijos se mudaron a la casa de varias amigas. Atesoro las fotos que me mandan con formas de pimpollos.