
- Hacía tiempo que venía con ganas de leer a Maggie O’Farrell y, una vez más, san Mercadolibre lo hizo posible: agotado en librerías (es un libro de 2013), lo conseguí nuevo a solo 250 pesos. Buen comienzo.
- Maggie O’Farrell nació en 1972 en Irlanda del Norte y vive en Edimburgo. Escribió siete novelas (varias traducidas al español) y un libro de memorias. Quiero leer a más mujeres. Hay un gesto demagógico en esto, lo sé y me llena de contradicciones. Pero también creo que no es momento para esta discusión, no al menos hasta que las mujeres ocupen realmente una porción importante del escenario de la literatura. Avanzo.
- La trama es sencilla: durante el verano de 1976 Londres vive una ola de calor que quedó grabada en la historia. Una mañana, Robert Riordan, que se ha jubilado hace poco, sale de su casa para ir a comprar el diario y nunca regresa. Su esposa llama a sus tres hijos, quienes ya no viven con ellos, para que regresen a la casa de la infancia a ayudarla. La trama se detiene para contar la vida de cada uno de estos tres personajes, tan diferentes como entrañables.
- Tengo varias partes subrayadas, pero si tengo que elegir una, definitivamente es esta lista de odios, por su sinceridad:
La verdad es que no es así. La verdad es que el campo le da miedo. La verdad es que odia esa casa, odia sus suelos desiguales, su maldita integridad histórica, su cocina de hierro forjado, las puertas desvencijadas, las perennes huellas de Jenny, la pobrecita mártir. Odia sus fines de semana como madre adoptiva, odia el constante recordatorio semanal de que ha fracasado, odia la manera en que las niñas se enroscan en torno a su padre, cómo se sientan los tres entrelazados en el sofá para ver la tele mientras ella tiene que sentarse en la butaca de enfrente, siempre fingiendo que no le importa. Odia el jardín, lleno de babosas y moscas y avispas y flores secas y manzanas caídas prematuramente del árbol y plantas cuyos tentáculos se le enganchan en las piernas. Odia la oscuridad que cae todas las noches, el espantoso silencio roto por los chillidos y chasquidos y el ulular de criaturas más allá de la cerca del jardín. […]
Me gustó mucho esta novela. Es de esos libros que entran muy bien en la categoría de «libros para mi madre», o sea: una buena historia bien contada. Pero en este hay algo más, en la escritura de O’Farrell hay algo escondido que no logro descifrar. Quiero leer más.
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